domingo, 4 de noviembre de 2012

Gijón turismo, qué ver en la ciudad



QUÉ VER EN GIJÓN

Se dice que Gijón le debe el mar a Dios y el resto a Jovellanos. Y es que Jovellanos fue una figura decisiva en el desarrollo económico, cultural y urbanístico de la ciudad donde nació, donde vivió y a la que tanto contribuyó a expandir urbanística y económicamente. Gijón creció en los siglos XVIII y XIX, precisamente sobre las propuestas planteadas por el ilustrado.

Comienza nuestro itinerario en el lugar de nacimiento de la más importante de las personalidades gijonesas: la Casa Natal de Jovellanos en Cimadevilla. Palacio del siglo XV convertido, desde 1971, en un museo pleno de recuerdos de quien allí nació el día 5 de enero de 1744: Baltasar Melchor Gaspar María de Jovellanos.
En la plaza de Jovellanos prestamos atención al establecimiento hotelero a nuestra derecha. Esta Casa fue la primera sede del Instituto de Náutica y Mineralogía fundado por Jovellanos para promover \"el cultivo y comercio del carbón creando hábiles mineros y diestros pilotos\". Precisamente los dos recursos naturales más importantes con que contaba Asturias: el mar y los yacimientos de carbón.

Tras pasar por la Plaza Mayor, con la Casa Consistorial obra de Andrés Coello de mediados del siglo XIX, continuamos nuestro recorrido por el Paseo del Muro, siempre concurrido, contemplando el símbolo gijonés que supone la hermosa playa de San Lorenzo. No perdemos la cara al mar y divisamos la Escalera Monumental de Acceso a la Playa, es decir, La Escalerona. Así es llamada por gijoneses y visitantes la escalera construida en 1933 por Avelino Díaz y Fernández Omaña con el fin de solventar los problemas que planteaba, ya entonces, el masivo acceso al arenal.
Los baños se habían puesto de moda ya desde finales del siglo XIX y eran varios los balnearios que existían en esta zona de la playa; sólo en esta zona ya que el resto del arenal, conformado con dunas y marismas, se comenzó lentamente a desecar a partir de 1860, pero el Muro de contención que hoy vemos no se terminó hasta el año 1907. Concretamente en agosto de 1914 que es cuando se inaugura el Puente del Piles. Atravesando los Jardines del Náutico, tomamos la calle que lleva el nombre de Jovellanos. A nuestra izquierda se abre la Plaza del Instituto y en un lateral vemos el Instituto de Jovellanos.

La plaza del Instituto es conocida por los gijoneses como El Parchís, pues hace sesenta años, cuando fue diseñada, tenía forma cuadrada con las jardineras de las esquinas y con otro conjunto floral en el centro que le daban la apariencia del clásico juego de mesa. En la actualidad sigue conservando esa denominación extraoficial. Rodean a esta plaza una serie de edificios de notable interés, siendo llamativo el de color verde que hace esquina con la calle de La Merced.

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Llegamos al Paseo de Begoña. Es un promontorio natural, una gran roca que antes era llamado Alto de Begoña, que en el siglo XVIII es convertido en alameda. Con el paso de los años fue condicionándose hasta convertirse en un lugar de ocio, recreo infantil y esparcimiento ciudadano. A nuestra izquierda observamos el Teatro Jovellanos heredero de un antiguo Teatro Dindurra y en la actualidad desarrollando una amplia y variada oferta cultural bajo gestión municipal. Al fondo la esbelta Iglesia de San Lorenzo, construida en estilo neogótico en 1896 por el arquitecto Luis Bellido.
Delante de ella una pérgola de azulejo y madera, construida en los años 30 y llamada popularmente Los Patos.

Desde los Jardines de la Reina la perspectiva del Puerto gijonés es magnífica. Al antiguo Muelle (hoy Puerto Deportivo distinguido con la Bandera Azul por la calidad de sus instalaciones) llegaba el carbón de las cuencas mineras asturianas, vía carretera y luego en ferrocarril. La actividad minera hizo crecer al puerto local, hasta el punto de quedarse pequeño, siendo necesaria la creación de otro puerto exterior, a principios del siglo XX:

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Paseo por Cimadevilla

Cimadevilla es testigo y protagonista de los acontecimientos históricos más significativos de Gijón: desde la fundación romana, los conflictos medievales, la creación del puerto, el nacimiento y la obra de Jovellanos o los inicios de la industrialización. Cimadevilla, el barrio alto de Gijón, guarda en sus calles monumentos e historias personales que son huellas imborrables de pescadores, cigarreras, militares, artesanos que aquí nacieron, vivieron y trabajaron. En definitiva, hombres y mujeres playos, que es como se conoce a los nacidos en este barrio, que de Gijón es lo mejor. Nuestro recorrido por el antiguo barrio de Pescadores llamado Cimadevilla, comienza en uno de los lugares más entrañables de la ciudad, se trata de La Iglesia Mayor de San Pedro, de origen gótico y reconstruida en los años cuarenta. Está situada al fondo del espacio ajardinado conocido como Campo Valdés y es elemento aglutinador entre las gentes de Cimadevilla (los playos propiamente dichos) y del resto de Gijón, pues fue durante muchos años la única iglesia con la que contó la villa.

Casi en el subsuelo del templo, debajo del Campo Valdés, se encuentran las Termas Romanas. Un interesante museo municipal donde un vídeo explicativo y una serie de pantallas interactivas nos ofrecen una completa visión, tanto del conjunto termal, como del pasado romano de Gijón..Adosada al Museo Casa Natal de Jovellanos, a la izquierda, se encuentra una de las dos advocaciones marianas que veremos en el barrio: La Capilla de los Remedios cuyo interior alberga el sepulcro de Melchor Gaspar de Jovellanos. El citado museo jovellanista y la capilla están anexos a un antiguo Hospital de Peregrinos que ahora es un restaurante.

A la izquierda llama nuestra atención una torre de tono rosado. Es la Torre del Reloj que, edificada sobre la base de una antigua torre romana, fue cárcel del partido judicial de Gijón hasta principios del siglo XX, además de campanario y, durante un tiempo, Casa Consistorial. La torre que hoy vemos, reconstruida en el año 1995, flanquea la antigua entrada romana a la ciudad y a su lado se encuentra el Archivo Municipal de Gijón. Desde el piso alto de la torre se disfruta de una magnífica vista panorámica de Cimadevilla y del resto de la ciudad.

Dejando la Torre del Reloj a nuestra espalda, subimos por la calle Vizconde de Campogrande que nos conducirá hasta otra plaza, la mayor en dimensiones de todo el barrio. Se trata de la plaza de Arturo Arias. Esta plaza, en el mismo corazón de Cimadevilla, es uno de los lugares más populares del barrio de pescadores. En ella llaman la atención dos casas de sabor marinero muestra de otras del barrio. Alegre y colorista el Campu les Monxes no ha perdido popularidad ni ha dejado de ser transitado. Los pescadores, las rederas trabajando al sol, las cigarreras y las mujeres que acudían diariamente al Lavadero que había en la plaza, han dado paso a multitud de jóvenes que se reúnen en torno a ella los fines de semana y días de verano, a disfrutar del sol, la sidra y de la charla al aire libre.
Bajamos a la izquierda y llegaremos de nuevo a un espacio abierto, a otra plaza, la llamada plaza de La Corrada. Estamos en un gran patio de vecinos, un lugar de paso y de uso común que fue, en tiempos pasados, antigua plaza de espectáculos, celebrándose incluso alguna novillada. Llama la atención el edificio de la esquina inferior derecha, construido en piedra, con un magnífico corredor de madera y un alero destacado, también trabajado en madera y que protege la fachada de las inclemencias del tiempo: es la Casa de los Alvargónzalez,sede de la Fundación cultural del mismo nombre.

La vanguardista escultura Nordeste, realizada en acero cortén por el escultor Joaquín Vaquero Turcios, fue instalada aquí en el año 1994. El Nordeste es el viento más esperado en Gijón durante el verano, pues empuja y barre del cielo las nubes; de esa manera, cuando sopla, se asegura un día soleado. Por el contrario, durante el invierno es un viento frío, húmedo y cortante. Erosionada por la acción del viento, la lluvia y por la proximidad del mar, la escultura de Vaquero Turcios se enriquece y cambia de calidad y aspecto con el paso de los años. En la lejanía, bajo el Cabo de Torres, vemos el puerto de El Musel, fundamental en el desarrollo industrial de Gijón y en la actualidad uno de los más importantes de la costa Cantábrica. Comenzó a construirse en el año 1893, primero como puerto de refugio y en 1907 como lugar de carga y descarga.

Se recomienda visita y paseo por el Cerro de Santa Catalina. Para subir tomamos la calle Artillería en dirección a la zona verde que nos indica la presencia de un parque.
El punto más emblemático del Cerro fue el elegido por el artista vasco Eduardo Chillida para emplazar en el año 1990 su obra Elogio del Horizonte, una enorme escultura de hormigón que de espaldas a la ciudad y mirando al infinito, parece abrazar al mar, al aire y dar la bienvenida a los marinos. Contradictoriamente «llena de vacío», esta obra fue concebida para ser admirada desde su interior, donde se crea un impresionante efecto caracola al escucharse el eco del mar. Aunque el vanguardismo del Elogio del Horizonte causó un inicial rechazo, la obra de Chillida es hoy un símbolo indiscutible de la ciudad.

Nos dirigimos hacia la plaza del Marqués o de la Barquera, donde estuvo, hasta finales del siglo XIX, una capilla con ese nombre tan marinero. La plaza está presidida por el Monumento al Infante Don Pelayo, erigido en 1891 como homenaje al primer rey de la Monarquía Asturiana y figura central del escudo de la ciudad.

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En uno de los laterales de la plaza destaca el Palacio de Revillagigedo que, aunque de apariencia medieval por sus torres almenadas, es, en realidad, barroco. Antigua propiedad de los marqueses de San Esteban del Mar del Natahoyo -Condes de Revillagigedo-, tiene adosada a él la Colegiata de San Juan Bautista que sirve de escenario a numerosos conciertos de música clásica a lo largo del año.

El Palacio de Revillagigedo es en la actualidad un Centro Internacional de Arte Contemporáneo, gestionado por Cajastur, y que cuenta con un importante centro de documentación y biblioteca

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QUÉ VISITAR EN GIJÓN

Termas Romanas
Las Termas Romanas, construidas entre los siglos I y IV d. de C. eran los baños públicos de la ciudad. Junto al yacimiento se muestran objetos y restos arqueológicos que nos permiten conocer las técnicas constructivas, la vida cotidiana, la flora y la fauna de aquella época. Del conjunto destacan los hypocaustos (sistema de calefacción) y las pinturas murales que decoraban las estancias.


Torre del Reloj
La Torre fue levantada en 1989 sobre el solar de una torre del siglo XVI y su último piso es un mirador sobre la ciudad. Su interior alberga una exposición permanente sobre la historia de Gijón, documentada a partir de objetos, planos, fotografías, dibujos y grabados antiguos. La exposición se desarrolla en seis plantas y representa un recorrido a través de la historia de la ciudad, desde sus orígenes en época prerromana hasta el siglo XX. El conjunto constituye una pequeña muestras de lo que puede verse en algunos de los museos de Gijón

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Parques y Jardines:

En Gijón existe la clara preocupación por cuidar y conservar las zonas de esparcimiento, por crear espacios amplios, y a la vez que acogedores, que revierten en un aumento de la calidad de vida, podríamos decir que es la naturaleza transplantada al entorno urbano. Amplias zonas de espacios abiertos se extienden por la ciudad, con parques y jardines que abarcan una superficie de cerca de 1 millón y medio de metros cuadrados. Céntricas y transitadas plazas como las de San Miguel, San Agustín, Europa, Begoña, y zonas ajardinadas más tranquilas, verdaderos pulmones verdes, como el Parque de Isabel La Católica, el Parque Inglés, Los Pericones, el Rinconín o el nuevo Parque Cabo San Lorenzo, distribuyen estos espacios de ocio por el casco urbano y alrededores, abriendo un amplio abanico de posibilidades para el disfrute de jóvenes y mayores, gijoneses y visitantes. Como broche de oro, cabe destacar el Jardín Botánico Atlántico, en el entorno rural de Cabueñes.

Jardín Botánico Atlántico de Gijón

Ubicado en el área urbana de Gijón, en un enclave natural privilegiado, es el primero del noroeste de la Península Ibérica y el único de estas características existente en nuestro entorno como espacio especializado en la flora y la vegetación de los territorios atlánticos, a una y otra ribera del océano. Un espacio de 16 hectáreas diseñado para albergar más de 30.000 plantas y hasta 2.000 especies diferentes, con un singular contenido de museografía que hacen de este Jardín un espectacular museo de exposición y divulgación, donde la naturaleza es arte.

Fuente: http://www.topciudad.com/gijon/quevisitar

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