La gruta de Calipso, las mazmorras medievales, los megalitos, las callecitas adoquinadas, los chatillos barrocos y las catedrales normandas contribuyen a dar a la isla una atmósfera de misterio, leyenda y nostalgia única.

La mejor época para visitar Malta es el intervalo de febrero a junio, entre la estación lluviosa (por llamarla de alguna manera) y el caluroso verano mediterráneo. Además, en esta época es cuando los precios de las habitaciones de los hoteles bajan hasta un 40% con respecto a los de la temporada alta, que abarca desde finales de junio a agosto. Septiembre y octubre también son buenos meses para viajar a Malta.

Información importante
Hay diferentes requisitos de entrada a Malta. Los ciudadanos de la UE pueden ingresar sólo con el pasaporte o el documento de identidad, mientras que los viajeros hispanoamericanos, excepto los argentinos, uruguayos y chilenos, necesitan un visado además del pasaporte para permanecer por un máximo de tres meses.
Los bancos son los mejores sitios para cambiar dinero; casi siempre ofrecen un canje mucho más favorable que los hoteles o los restaurantes. Camareros y taxistas esperan recibir una propina del 10% de la tarifa. Prácticamente todos los establecimientos aceptan las tarjetas de crédito más importantes. El regateo es fundamental a la hora de comprar artesanía en los puestos del mercado, pero la mayoría de las tiendas se rigen por precios establecidos. Se agrega un impuesto por el valor añadido del 15% a todos los artículos de consumo.
No hay riesgos de salud para quienes visitan Malta, el agua y la comida son seguros.
En cuanto a las costumbres, el uso de ropa de baño fuera de las playas o piletas no está bien visto y la vestimenta debe ser conservadora, especialmente en las iglesias.
En el siguiente enlace toda la información sobre que ver en Malta.

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